Infierno (5): Interludio
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Infierno (5): Interludio
Off: Viene de "Infierno (4): Baxter".
Diario de Herman Schultz, Jueves 18:22 P.M.
La situación en Manhattan no podría ser más óptima. Con todos esos villanos y locos corriendo por ahí, nadie reparará en la muerte del Capitan Dan Bromwell de la Policía de New York. Así es, su vida es ahora una bomba de tiempo, y está pronta a estallar.
¿Dónde diablos se metió el Sapo? Lleva treinta y seis horas desaparecido. Espero que esos informes que recogí sobre esa sociedad de terroristas sean ciertos. Me darán el tiempo que necesito. Ahora solo tengo que lograr conectar este estúpido localizador de la Hermandad de Mutantes y encontrar a mi "compañero".
Estoy a diez cuadras del Baxter. Todavía se lo puede ver desde aquí, echando humo, y con un hombre llama decorándolo. Ese imbécil no logró capturarme. Bien. No creo que el intelecto de Johnny Storm le permita hacerlo. Pero no le temo a él. Ni al malnacido de Spider-Man, no son ellos (aunque estén en la ciudad). Tampoco es Daredevil. En realidad son esos asquerosos supers que se instalaron en el edificio que pensaba destruir. Los Avengers. Con el Capitan maldito America. Esos son oponentes, y estos ansioso de enfrentarlos. Ya me cansé de la misma mugre. Quiero sangre nueva.
El localizador me conduce a un viejo hotel, uno bien antiguo y sucio. Parece mentira que una construcción así se pueda camuflar en un lugar como Manhattan. Entro, con la preocupaciones dignas del caso, y oigo una voz. Está al final del pasillo.
-... es por eso que me necesitas, Mortimer. Tú y ese psicópata de Schultz.
Bien... Alguien que sabe mi nombre, y supongo que "Mortimer" es Sapo. Eso es interesante. ¿Quién se nos querrá unir?
-No ze, Marquéz... Tendría que hablarlo con él. Despuéz de todo es su operación. Si me dejaraz zalir...
-No, no será necesario. Él acaba de llegar.
Abro la puerta de una patada y miro al frente, con la mano derecha levantada. Un hombre bastante alto, con pelo largo gris, traje de gala gastado y con una galera un poco más grande que su cabeza.
-Bienvenido, Herman. Como creo que ya has escuchado una parte de nuestra conversación, aunque no toda, espero que me aceptes.
-¿Y se supone que eres...?
-Puedes llamarme el Marqués -dice mientras hace una pronunciada reverencia.
-¿El Marqués? Perdona, no te conozco. Tenemos que irnos, Sapo, hay bastante trabajo.
Me doy vuelta, enfocando la puerta, pero algo hace fuerza desde mi cuello hacia atrás. Miro y veo que el Marqués me sostiene con un bastón largo y negro, con un garfio plateado en la punta.
-No, creo que no comprendiste. No te estoy preguntando, te estoy aclarando que ya formo parte en tu escuadrilla suicida. Así que acéptalo o no, no es mi problema.
Me suelta y me mira con firmeza.
-En ese caso...
Agarro una especie de cuchilla que había al lado del Sapo y la clavo en el corazón del Marqués. Éste se contorsiona de dolor y cae al suelo. Tiro la cuchilla y vuelvo a mirar al Sapo.
-Me desilusionas. Vámonos.
-No, espera...
-¿Qué...?
Me doy vuelta y el hombre al que se supone que acabo de matar está limpiando el cuchillo.
-Sabes, esta daga es especial. Fue diseñada en el año 1689, por un armero del rey de Inglaterra. Creo que se llamaba Claudius Berton.
Miro la daga en cuestión y puedo apreciar que su filo tiene una forma especial, como si fuese en zig zag. Luego vuelvo a mirar al Marqués.
-¿Cómo...?
-¿... resucité? Esa es una de las cosas por lo que querrás que esté en tu equipo y no en la trinchera contraria, amigo.
Evalúo la situación y llego a una sola conclusión.
-Muy bien, estás dentro, pero que quede claro que soy yo el que da las órdenes.
El Marqués me responde con una sonrisa nada amigable. Salimos del edificio y nos encaminamos a nuestro maravilloso destino: terminar con el reinado de los Super-Hombres de América.
Diario de Herman Schultz, Jueves 18:22 P.M.
La situación en Manhattan no podría ser más óptima. Con todos esos villanos y locos corriendo por ahí, nadie reparará en la muerte del Capitan Dan Bromwell de la Policía de New York. Así es, su vida es ahora una bomba de tiempo, y está pronta a estallar.
¿Dónde diablos se metió el Sapo? Lleva treinta y seis horas desaparecido. Espero que esos informes que recogí sobre esa sociedad de terroristas sean ciertos. Me darán el tiempo que necesito. Ahora solo tengo que lograr conectar este estúpido localizador de la Hermandad de Mutantes y encontrar a mi "compañero".
Estoy a diez cuadras del Baxter. Todavía se lo puede ver desde aquí, echando humo, y con un hombre llama decorándolo. Ese imbécil no logró capturarme. Bien. No creo que el intelecto de Johnny Storm le permita hacerlo. Pero no le temo a él. Ni al malnacido de Spider-Man, no son ellos (aunque estén en la ciudad). Tampoco es Daredevil. En realidad son esos asquerosos supers que se instalaron en el edificio que pensaba destruir. Los Avengers. Con el Capitan maldito America. Esos son oponentes, y estos ansioso de enfrentarlos. Ya me cansé de la misma mugre. Quiero sangre nueva.
El localizador me conduce a un viejo hotel, uno bien antiguo y sucio. Parece mentira que una construcción así se pueda camuflar en un lugar como Manhattan. Entro, con la preocupaciones dignas del caso, y oigo una voz. Está al final del pasillo.
-... es por eso que me necesitas, Mortimer. Tú y ese psicópata de Schultz.
Bien... Alguien que sabe mi nombre, y supongo que "Mortimer" es Sapo. Eso es interesante. ¿Quién se nos querrá unir?
-No ze, Marquéz... Tendría que hablarlo con él. Despuéz de todo es su operación. Si me dejaraz zalir...
-No, no será necesario. Él acaba de llegar.
Abro la puerta de una patada y miro al frente, con la mano derecha levantada. Un hombre bastante alto, con pelo largo gris, traje de gala gastado y con una galera un poco más grande que su cabeza.
-Bienvenido, Herman. Como creo que ya has escuchado una parte de nuestra conversación, aunque no toda, espero que me aceptes.
-¿Y se supone que eres...?
-Puedes llamarme el Marqués -dice mientras hace una pronunciada reverencia.
-¿El Marqués? Perdona, no te conozco. Tenemos que irnos, Sapo, hay bastante trabajo.
Me doy vuelta, enfocando la puerta, pero algo hace fuerza desde mi cuello hacia atrás. Miro y veo que el Marqués me sostiene con un bastón largo y negro, con un garfio plateado en la punta.
-No, creo que no comprendiste. No te estoy preguntando, te estoy aclarando que ya formo parte en tu escuadrilla suicida. Así que acéptalo o no, no es mi problema.
Me suelta y me mira con firmeza.
-En ese caso...
Agarro una especie de cuchilla que había al lado del Sapo y la clavo en el corazón del Marqués. Éste se contorsiona de dolor y cae al suelo. Tiro la cuchilla y vuelvo a mirar al Sapo.
-Me desilusionas. Vámonos.
-No, espera...
-¿Qué...?
Me doy vuelta y el hombre al que se supone que acabo de matar está limpiando el cuchillo.
-Sabes, esta daga es especial. Fue diseñada en el año 1689, por un armero del rey de Inglaterra. Creo que se llamaba Claudius Berton.
Miro la daga en cuestión y puedo apreciar que su filo tiene una forma especial, como si fuese en zig zag. Luego vuelvo a mirar al Marqués.
-¿Cómo...?
-¿... resucité? Esa es una de las cosas por lo que querrás que esté en tu equipo y no en la trinchera contraria, amigo.
Evalúo la situación y llego a una sola conclusión.
-Muy bien, estás dentro, pero que quede claro que soy yo el que da las órdenes.
El Marqués me responde con una sonrisa nada amigable. Salimos del edificio y nos encaminamos a nuestro maravilloso destino: terminar con el reinado de los Super-Hombres de América.
Última edición por Karpa el Miér Nov 25, 2009 1:23 am, editado 1 vez
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Mejor es morir de una vez que vivir siempre temiendo por la vida.
No lo hagas si no conviene; no lo digas, si no es verdad.
Todo el mundo se queja de su memoria, pero nadie de su inteligencia.

Karpa- Empleado de Stark
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Re: Infierno (5): Interludio
-Muy bien, Sapo, lo único que tienes que hacer es detonar una pared y dejar que esos dementes entren en el banco [...] Si, eso nos dará un margen de siete minutos mínimos para poder entrar [...] ¿El Marqués no está en su puesto? ¡Ordénale que entre, maldita sea! No tenes tiempo de sobra para hacer esto [...] ¿Le tienes miedo al maldito del Encapuchado? ¡Yo soy el que está a cargo aquí! ¡Esta es mi ciudad, y yo decido quien vive y quien muere! ¡Y hoy muere Bromwell, ¿entendiste asquerosa sanguijuela?! ¡Así que has lo que te digo! -grito por mi intercomunicador de oído.
Trato de concentrarme en los cables que tengo frente a mi, pero lo que me dijo el Sapo me distrae. ¿Y si el Encapuchado de verdad escapó de Rykers? No lo tengo miedo, claro que no. Pero ese infeliz es uno de los mejores villanos bastardos que le mundo conoce. Y no solo por hacerle frente a ese grupo de novatos en Los Ángeles, los Nuevos Vengadores, creo que eran. Se ganó el respeto de sus pares en New York, esos despreciables traidores. Pero ahora llegué yo, y le voy a demostrar quien es el que manda aquí. Vamos a ver quien hace caer primero al gigante, al maldito Capitán América.
-Escúchame, Schultz, necesito que me prestes atención. Tengo catorce reos de Raft por aquí, y creo que lo más apropiado será matarlos. Aunque eso me tomará entre tres y seis minutos, que necesitamos para que entres. Así que dime, ¿crees que puedes aconsejarme?
-Veamos... Tienes medio minuto para que salgan asustados como niñas lloronas, ¿crees que estás a la altura?
-Dalo por hecho.
Bien, terminé aquí. Me levantó y cierro la tapa de la caja de seguridad. Subo las escaleras de emergencia y desemboco en la azotea. Saco mi shock-soga y disparo el cable al edifico de enfrente. Me aseguro que se haya enganchado bien y me tiró, siempre sujeto por la soga. Trepo el edificio y cerca del quinto piso rompo un vidrio. Me meto dentro y veo como se me acercan dos guardias de seguridad. Con una descarga los dejo temblando en el suelo, y no precisamente de frío. Avanzó a pasos apresurados por el corredor y desembocó en una sala bien grande. Miro feliz la cantidad de armas químicas que hay a mi alrededor. Debo encontrar la adecuada.
Trato de concentrarme en los cables que tengo frente a mi, pero lo que me dijo el Sapo me distrae. ¿Y si el Encapuchado de verdad escapó de Rykers? No lo tengo miedo, claro que no. Pero ese infeliz es uno de los mejores villanos bastardos que le mundo conoce. Y no solo por hacerle frente a ese grupo de novatos en Los Ángeles, los Nuevos Vengadores, creo que eran. Se ganó el respeto de sus pares en New York, esos despreciables traidores. Pero ahora llegué yo, y le voy a demostrar quien es el que manda aquí. Vamos a ver quien hace caer primero al gigante, al maldito Capitán América.
-Escúchame, Schultz, necesito que me prestes atención. Tengo catorce reos de Raft por aquí, y creo que lo más apropiado será matarlos. Aunque eso me tomará entre tres y seis minutos, que necesitamos para que entres. Así que dime, ¿crees que puedes aconsejarme?
-Veamos... Tienes medio minuto para que salgan asustados como niñas lloronas, ¿crees que estás a la altura?
-Dalo por hecho.
Bien, terminé aquí. Me levantó y cierro la tapa de la caja de seguridad. Subo las escaleras de emergencia y desemboco en la azotea. Saco mi shock-soga y disparo el cable al edifico de enfrente. Me aseguro que se haya enganchado bien y me tiró, siempre sujeto por la soga. Trepo el edificio y cerca del quinto piso rompo un vidrio. Me meto dentro y veo como se me acercan dos guardias de seguridad. Con una descarga los dejo temblando en el suelo, y no precisamente de frío. Avanzó a pasos apresurados por el corredor y desembocó en una sala bien grande. Miro feliz la cantidad de armas químicas que hay a mi alrededor. Debo encontrar la adecuada.
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Re: Infierno (5): Interludio
Si, es preciosa. Debería hacer una sección de armas y trajes de villanos en mi diario personal. No creo ser un gran dibujante, tal vez debería contratar a uno de esos dibujantes de comics... tal vez a Gibbons.
Cargo el arma a mi espalda. Es un modelo típico, al estilo Hombres de Negro. Vuelvo al pasillo, caminando triunfante. Estúpido. Soy un estúpido. Seis guardias me estaban esperando.
-Deja eso en el suelo y date la vuelta, asqueroso delincuente.
-Primero, tengo nombre. Segundo, no soy un asqueroso delincuente, soy un asqueroso afamado villano y mi nombre es ¡Shocker!
Extiendo los brazos y le descargo gran parte de la energía que tenía mi traje. Los guardias caen al suelo y no vuelven a levantarse. Miro mi muñeca izquierda y levanto una pequeña tapa. Veo una pequeña pantalla que marca, en números verdes, un 60% de energía.
-Creo que me pasé. Pobre de ustedes.
Vuelvo a la azotea y repito los pasos que hice a la ida. Ya en la azotea del edifico de enfrente me encuentro con mis dos compañeros.
-¿Todo en orden, Schultz?
-Shocker para ti, Marqués. Así que comienza a usarlo.
-Parece que nuestro jefe tiene mal genio. -comenta mientras se regodea maliciosamente.
-¿Ya tienez tu juguete? Bien, tenemoz que irnoz.
Si, es hora de demostrar quien es el que manda.
Una vez subidos a la camioneta (robada por cortesía del Sapo) nos ponemos en marcha, a la calle más importante de New York: la Quinta Avenida.
Una Hora Después...
-¿Ya terminaste, Sapo? -pregunto por el intercomunicador.
-Está hecho. Fue bastante fácil con la avenida cortada. No ha pasado ningún auto, así que ez toda tuya.
-Excelente (Excellent)
Levanto la antorcha que sujeto fuertemente con la mano derecha y, después de contar hasta tres mentalmente, la arrojo sobre el pavimento, más especificamente sobre el combustible que recubre el pavimento. El líquido enciende rápidamente. Yo voy al edificio más cercano (uno de siete pisos) y subo a la azotea. Miro hacia abajo, y en la extensión de dos cuadras de la Quinta Avenida se puede leer, escrito con fuego: S H O C K E R - M A N D A
Espero que el mensaje les quede claro a todos, ja, ja, ja [insertar risa de villano malvado].
Cargo el arma a mi espalda. Es un modelo típico, al estilo Hombres de Negro. Vuelvo al pasillo, caminando triunfante. Estúpido. Soy un estúpido. Seis guardias me estaban esperando.
-Deja eso en el suelo y date la vuelta, asqueroso delincuente.
-Primero, tengo nombre. Segundo, no soy un asqueroso delincuente, soy un asqueroso afamado villano y mi nombre es ¡Shocker!
Extiendo los brazos y le descargo gran parte de la energía que tenía mi traje. Los guardias caen al suelo y no vuelven a levantarse. Miro mi muñeca izquierda y levanto una pequeña tapa. Veo una pequeña pantalla que marca, en números verdes, un 60% de energía.
-Creo que me pasé. Pobre de ustedes.
Vuelvo a la azotea y repito los pasos que hice a la ida. Ya en la azotea del edifico de enfrente me encuentro con mis dos compañeros.
-¿Todo en orden, Schultz?
-Shocker para ti, Marqués. Así que comienza a usarlo.
-Parece que nuestro jefe tiene mal genio. -comenta mientras se regodea maliciosamente.
-¿Ya tienez tu juguete? Bien, tenemoz que irnoz.
Si, es hora de demostrar quien es el que manda.
Una vez subidos a la camioneta (robada por cortesía del Sapo) nos ponemos en marcha, a la calle más importante de New York: la Quinta Avenida.
Una Hora Después...
-¿Ya terminaste, Sapo? -pregunto por el intercomunicador.
-Está hecho. Fue bastante fácil con la avenida cortada. No ha pasado ningún auto, así que ez toda tuya.
-Excelente (Excellent)
Levanto la antorcha que sujeto fuertemente con la mano derecha y, después de contar hasta tres mentalmente, la arrojo sobre el pavimento, más especificamente sobre el combustible que recubre el pavimento. El líquido enciende rápidamente. Yo voy al edificio más cercano (uno de siete pisos) y subo a la azotea. Miro hacia abajo, y en la extensión de dos cuadras de la Quinta Avenida se puede leer, escrito con fuego: S H O C K E R - M A N D A
Espero que el mensaje les quede claro a todos, ja, ja, ja [insertar risa de villano malvado].
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Re: Infierno (5): Interludio
Diario de Herman Schultz, Viernes 16:12 P.M.
La "misión" nos salió mejor de lo esperado. Que lástima que nadie nos haya filmado. Mejor será que lo narre, para poder reírme cada vez que lo lea.
Fuimos con Toad* y el Marqués a la división de la policía que se encarga de registrar las fichas de los delincuentes, villanos y super-villanos. Todo está en grandes estanterías y en varias computadoras, con cajas o carpetas para cada uno. Estas contienen todas las pruebas que inculpan al villano y que sirven para encarcelarlo cada vez que es atrapado. Bueno, nuestro objetivo era borrar y destruir las pruebas que me comprometían a mi, pero como era de esperarse, Toad no se quiso quedar atrás.
En medio del caos que reina en Manhattan, logramos quitarle la vida a los oficiales y guardias a cargo del edificio. Siempre es fácil con ellos. Son como los delincuentes para los héroes. Son necesarios un par de golpes para dejarlos knock out.
El super-mega-ultra-rayo-químico funcionó a la perfección, y tipos como Vulture**, Hydro-Man, Tombstone*** o Sandman**** ya no tienen expedientes. Claro que no todos los villanos, solo una parte. Los viejos como Red Skull no se salvaron. Lo importante es que estos sujetos de Crows nos dieron la oportunidad de volver a empezar, y lo mejor de todo es que me pude llevar un regalito: el expediente de The Hood*****.
___________________________________________________
(Aunque estoy seguro que ustedes ya saben esto, igual lo pongo)
*Toad = Sapo
**Vulture = Buitre
***Tombstone = Lápida
****Sandman = Hombre de Arena
*****The Hood = El Encapuchado
La "misión" nos salió mejor de lo esperado. Que lástima que nadie nos haya filmado. Mejor será que lo narre, para poder reírme cada vez que lo lea.
Fuimos con Toad* y el Marqués a la división de la policía que se encarga de registrar las fichas de los delincuentes, villanos y super-villanos. Todo está en grandes estanterías y en varias computadoras, con cajas o carpetas para cada uno. Estas contienen todas las pruebas que inculpan al villano y que sirven para encarcelarlo cada vez que es atrapado. Bueno, nuestro objetivo era borrar y destruir las pruebas que me comprometían a mi, pero como era de esperarse, Toad no se quiso quedar atrás.
En medio del caos que reina en Manhattan, logramos quitarle la vida a los oficiales y guardias a cargo del edificio. Siempre es fácil con ellos. Son como los delincuentes para los héroes. Son necesarios un par de golpes para dejarlos knock out.
El super-mega-ultra-rayo-químico funcionó a la perfección, y tipos como Vulture**, Hydro-Man, Tombstone*** o Sandman**** ya no tienen expedientes. Claro que no todos los villanos, solo una parte. Los viejos como Red Skull no se salvaron. Lo importante es que estos sujetos de Crows nos dieron la oportunidad de volver a empezar, y lo mejor de todo es que me pude llevar un regalito: el expediente de The Hood*****.
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(Aunque estoy seguro que ustedes ya saben esto, igual lo pongo)
*Toad = Sapo
**Vulture = Buitre
***Tombstone = Lápida
****Sandman = Hombre de Arena
*****The Hood = El Encapuchado
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